¡Lo que hablo con mi espejo!
Una de las cosas que me digo al espejo, cuando me miro en él cada mañana, es…
Que no debo complacer a nadie más que a mí misma.
Que soy suficiente con lo que soy y como soy.
Que si yo estoy feliz y me amo y me quiero, podré enseñarles a mis hijos y a mis pacientes a quererse y amarse también.
Que mis imperfecciones son las que me hacen perfecta.
Y a ti que me lees, barbie, entiende de una vez por todas que ¡tú eres tu proyecto más importante! Y que si por algún motivo tú no estás bien, tus familiares tampoco estarán bien, y mucho menos, aquellas personas que te rodean.
No olvides que el espejo es uno de los mejores aliados para que comiences, sin pensarlo, a practicar el amor propio y la aceptación.
Y tú, ¿qué te dices frente al espejo todas las mañanas…?