Bellas, pero… ¿Felices?

Hoy quiero contarles algo…

Al principio de mi carrera, cuando aún había una gran cantidad de cosas que yo no comprendía, tenía pacientes bellas y hermosas…

De hecho, reinas de belleza. O como les digo yo? “Barbies”… Pero… lastimosamente, no eran felices.

Entonces, a pesar de que se veían radiantes y espectaculares en el espejo, en su mente no lograban asimilar su autoestima. Y fue a partir de allí cuando entendí que debemos enfocar la cirugía plástica desde otra perspectiva.

Y el punto es una belleza integral, porque somos seres integrales (cuerpo, mente y espíritu). Es decir, la autoestima se compone de elementos que van mucho más allá de la imagen.

Se compone de lo que yo pienso de mí, de la confianza que tengo en mí, de las gratificaciones que me doy cuando hago algo bien, y también de la autoimagen.

Entonces, todo eso que nombro, es la autoestima… Y cuando no está completa, definitivamente es como la llanta de un carro.

Si el carro tiene una llanta ponchada, evidentemente no puede andar…