¿Qué es el amor propio?

Ya te había hablado acerca de la “Transición desde el amor propio” y de “¿Cómo cosecharlo?”, pero, ¿había escrito un blog referente a lo que es el amor propio en sí? No, ¿verdad?

Pues, ¡llegó la hora!

El amor propio es el proceso de aceptación, respeto, mejora de percepciones, aumento de valor, aparición de pensamientos positivos y consideración que tenemos hacia nosotros mismos para que también pueda ser apreciado por nuestro entorno.

Este depende de nuestra voluntad para amarnos, y no de quienes nos rodean, así como tampoco de los hechos y contextos en los cuales nos vamos desenvolviendo día a día.

¿Cuál es su base?

El amor propio representa el reflejo de la relación que tenemos con nosotros mismos, es decir, los sentimientos hacia nuestro físico, nuestra personalidad, nuestro carácter y, por último, nuestras actitudes.

Entonces, cuando los seres humanos reconocemos el amor apropio y comenzamos a practicarlo, es porque llegamos al punto en el que alcanzamos el equilibrio necesario entre nuestro estado de ánimo y nuestra autoestima.

Dicho equilibrio, cabe destacar, es reflejado de diferentes formas hacia nuestro entorno como una verdadera sensación de bienestar.

Incluso, se ha hecho muy pero muy popular el dicho que dice:

Antes de querer a otros, primero debemos querernos a nosotros mismos…

¡Y cuánta verdad…! Porque solamente de esa manera aprenderemos a valorarnos, a reconocer todo lo bueno y bonito que hay en nosotros y a terminar de entender que somos merecedores de amar y de ser amados.

Por lo tanto, el objetivo principal del amor propio en cada persona es sembrar en ellas la felicidad, ya que este es capaz de lograr que nos aceptemos aceptarnos tal y como somos sin permitir que nadie, a excepción de familiares y amigos cercanos, interfieran.

De hecho, la familia y la educación que recibimos en nuestros hogares son pilares importantísimos para que podamos construir y fortalecer lo que es el amor propio.