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    ¿Cuál es el propósito de “Curando cuerpos, sanando almas”?

    “Curando cuerpos, sanando almas” es un programa cuyo propósito es llevar un mensaje diferente para que todo el mundo entienda que somos seres integrales y holísticos.

    Todo lo que somos, viene de adentro hacia afuera.

    Y quiero dar a conocer, a través de esta vía, herramientas que han servido a otras personas que tienen muchos años de experiencia, o quizás pocos, pero que han vivido situaciones tanto similares como diferentes.

    Entonces, dichas herramientas nos pueden ayudar a nosotros mismos a curar esa parte de nuestra alma que necesita urgentemente ser tratada.

    Incluso, tiempo después, cuando tengamos una experiencia similar (en caso de no haberla tenido), podamos saber cómo afrontarla o buscar una mejor salida de esa situación.

    Para ser más específica, estoy buscando llevar una esperanza a cada una de las personas que escucha este programa… Así que te invito a que sigas uno a uno los casos, a que escuches cada historia y, si te sientes identificado(a) con alguna de ellas, encuentres un mensaje alentador…

    ¡Te espero!

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    ¡Soy una madre orgullosa!

    Casi siempre hablo de mi familia, pero en líneas muy generales. Por esa razón, creo que llegó el momento de, a través de este blog, contarles un poco acerca de mis hijos, porque me atrevo a decir, con mucha propiedad y seguridad, que soy una madre orgullosa de cuatro niños espectaculares.

    Daniela, de 11 años; Letizia, de 9, y unos mellizos increíbles, Paula y Pablito, de 6.

    De cada uno de ellos he aprendido muchísimo. Y entiendo que Dios me dio este regalo para trascender en el mundo.

    Daniela

    De ella he aprendido la responsabilidad. Ella es fanática del orden y de la secuencia.

    Letizia

    Ella es la “broma” hecha persona. Le hace chistes a su papá, a mí, y siempre anda con una mueca en la cara.

    Paula

    Es la bossy girl, pues tiene pinta de ser la que les dará las órdenes a todas las hermanas.

    Pablito

    Es un niño maravilloso. De él he aprendido que se puede ser feliz con nada. Lo único que hace es reírse por toda la casa. Y si tú le das una hoja y un lápiz solamente, él puede pasar todo el día haciendo rayas en esa hoja.

    ¡Qué niño tan especial!

    Y recuerda que tus hijos no van a ser ni a hacer lo que tú les digas. Ellos van a ser y hacer lo que vean de ti.

    Así que si quieres que ellos sean realmente felices en la vida, ¡sé feliz tú!