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    ¿Cómo fue que inició todo esto?

    Todas las personas que me siguen o me conocen, saben en gran parte cómo se maneja mi vida y todo lo que hago a diario, pero, creo que nunca les he contado ¿cómo fue que inició todo esto?

    A los 16 años, era una adolescente introvertida y vestía como chico por el simple hecho de que no me gustaba cómo me veía. Entonces le pedí a mi mamá que me regalara una cirugía de mamas, y a los 18 años, me complació y ¡me operé!

    Todo fue totalmente diferente para mí.

    De hecho, la primera vez que me vi frente a un espejo, me sentí diferente, me sentí extrovertida y boté toda la ropa que tenía en mi closet. Y desde ese momento, comencé a ser la reina de las fiestas, señores. Es decir, yo me podía subir al centro de una mesa a bailar porque me sentía bien conmigo misma.

    Ese instante y esa sensación fueron los que me inspiraron, y por eso quise llevarlos a todas las personas de mi alrededor. Fue allí cuando decidí convertirme en cirujana plástica.

    ¿Cómo la defino?

    Yo defino la cirugía plástica como una herramienta maravillosa que te ayuda a componer aquellos aspectos que te disgustan de tu físico. Pero ojo, ¡no es lo principal!

    Por esa razón es que yo insisto en llevar un mensaje de belleza y aceptación interior, para luego externar al mundo toda esa luz que tenemos. Así que recuerda que eres un ser espectacular, eres un ser especial, siempre y cuando te aceptes y te ames…

    Luego, utiliza los medios que tú quieras. Te puedes pintar el cabello de rojo, azul o amarillo, puedes realizarte una cirugía, ¡lo que desees!

    Pero siempre, desde el amor propio y la aceptación…

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    ¡Deja que tu luz brille desde adentro!

    Como médico cirujano (plástico), se supone que estoy a favor de las reconstrucciones y de todo tipo de cambios externos que deseen hacerse las personas para sentirse bien con ellas mismas. Sin embargo, hoy traigo un mensaje especial para ti: ¡Deja que tu luz brille desde adentro!

    Ahora… Seguro te preguntarás por qué te estoy diciendo todo esto, ¿no es así? Pues bien, ¡te lo explico acá!

    Además de trabajar en nuestro aspecto físico, el cual es importantísimo para mantener nuestra autoestima sana y elevada, y para servir de motivación a otros al salir de casa, debemos trabajar nuestra belleza interna.

    Hacer que nuestra luz brille desde adentro es vital para poder irradiar sentimientos y sensaciones positivas para nosotros mismos y para los demás.

    Porque, ¿qué logramos con un aspecto físico envidiable, si por dentro estamos dañados? ¿A dónde vamos con unas bubbies espectaculares y la nariz perfilada, pero tratando con irrespeto a nuestros semejantes? ¿Qué hacemos con nuestro abdomen plano y perfecto, si nuestra mente y acciones van en contra de nuestros valores?

    Responder este tipo de interrogantes es vital antes de tomar cualquier decisión que involucre deseos de cambio (en este caso, físicos), pues, nuestra restauración como personas, en un aspecto completo de la vida, debe comenzar desde adentro.

    Podemos lucir espectaculares por fuera, ¡eso está bien! Pero trabajemos en lucir muchísimo más espectaculares por dentro, ya que, la belleza del alma debe complementar nuestro aspecto físico.