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    “¡Dios nos creó perfectas! Entonces, ¿por qué las cirugías?”

    Esta es una de las preguntas que más frecuentan en mis redes, en entrevistas, etc. Y hoy, me toca contarte qué es lo que opino al respecto.

    De hecho, la idea de escribir acerca de ello, surgió gracias a un comentario de una lectora (de las redes sociales) en el que me decía:

    La mujer debe aceptarse tal y como es, porque somos hijas de Dios, y él nos hizo perfectas.

    Yo entiendo que, como dice la Biblia, “nuestro cuerpo es el templo de nuestra alma”. Pero mi pregunta es: ¿Cómo está tu casa en este momento? ¿Fea? ¿Sucia? ¿Desarreglada?

    No, ¿verdad? Me supongo que te gusta mantenerla bonita, limpia y ordenada. ¡Y es normal! ¡Es lo común!

    Entonces, ¿qué cosa más importante que mantener la “casa” de tu alma igual de bella que la casa en donde habitas? ¡Nada!

    Y si Papá Dios puso un recurso en tus manos con el cual no te sientes a gusto o te sientes insegura y hasta temes por la estabilidad de tu autoestima y amor propio, estás en todo tu derecho de cambiarlo, pues no hay necesidad de sentirnos incómodas con lo que somos.

    Así que te invito a que veas el lado bueno de la cirugía plástica… Y no porque yo sea cirujana plástica, sino porque una reconstrucción puede cambiar tu vida en un isntante… ¡Y en muchos sentidos!