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    Los cuatro asesinos del amor propio

    Desafortunadamente existen muchos hábitos que hacemos parte importante de nuestras vidas y que, sin darnos cuenta, nos van destruyendo poco a poco. Y yo, particularmente hablando, los llamo asesinos del amor propio.

    De hecho, todas las personas que me conocen saben que este es un tema sagrado para mí. Por lo tanto, todo aquello que atente contra él, debe ser desechado y descartado para siempre…

    Y hoy, en especial, quiero hablarte de cuatro de estos hábitos que se han convertido en una verdadera amenaza para autoestimas elevadas y sanas…

    La descalificación

    Comprende que, hablando mal de ti mismo, no estás reconociendo tus errores o haciéndote responsable de ellos. Tampoco es sinónimo de humildad o modestia. Es simplemente la exteriorización del pésimo concepto que tienes de tu persona y la notoria carencia de amor propio con la que vives.

    No obstante, tú eres mucho más que las opiniones de todo el mundo. Tienes virtudes y talentos que te hacen especial y único(a). Sólo tienes que comenzar a aceptarte y a quererte.

    Dar crédito a la opinión de otros

    Cuando sientas que los demás tienen pleno derecho o autoridad para opinar o emitir juicios, sencillamente porque creen que saben más que el resto del mundo, intenta detenerte a analizar y a evaluar si lo que están diciendo es cierto o, lo más importante, si es correcto…

    La victimización

    Ante las diversidades, es común que tu respuesta sea la autocompasión. O peor aún, sentir lástima de ti mismo(a).

    Y esto ocurre porque no te has enterado de que posees los recursos necesarios para afrontar las dificultades que se te presentan en la vida.

    Así que enfócate en que lo más importante no es lo malo que te sucede, sino cómo lo enfrentas y qué curso le das. Incluso, si dejaras de lamentarte y te dedicaras a buscar soluciones, te darás cuenta de que los peores momentos pueden ser vistos como grandes oportunidades.

    Exigirte demasiado

    Las personas con un nivel de amor propio muy bajo, tienden a ver los hechos de la vida en modelos ideales. Es decir, les cuesta trazarse objetivos fácilmente alcanzables y dar valor a los logros obtenidos, pues siempre están pensando en que deben llegar mucho más lejos de lo propuesto. y que lo obtenido hasta el momento, quizás no es importante…

    Entonces, si no tienes amor propio, nada de lo que hagas significará un logro para ti y tus éxitos no valdrán nada con respecto a las victorias de las personas que te rodean.

    ¡Comienza a darte valor!