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    El dilema de la belleza

    Yo suelo ser muy respetuosa del concepto que cada quien tiene sobre la belleza. Por lo cual, doy mi opinión, y también escucho la de las demás personas. Pero ante todo, me considero una persona muy ética que siempre se inclina a favor del bienestar del paciente y a favor de mi propio corazón.

    Por eso, siempre me niego a darle salida a cualquier procedimiento que yo crea que no debe realizarse.

    Tampoco estoy de acuerdo en llevar a cabo varias cirugías plásticas en una misma persona y en un mismo tiempo quirúrgico. De hecho, ya de esto había hablado anteriormente.

    Y si creo (o considero) que la intervención no es necesaria, o que el(la) paciente simplemente tiene un trastorno dismórfico corporal (angustia obsesiva a causa de un defecto percibido en el aspecto físico), lo(a) remito rápidamente a la parte de salud mental para que puedan apoyarlo(a) en casos como ese, por ejemplo.

    Asimismo, existen pacientes que desean muchas más cirugías luego de la primera…

    Sin embargo, cada petición debe ser evaluada, pero lo más importante es saber que nunca vamos a ser perfectos(as), pues la perfección sólo está en nuestra mente y es un concepto…

    Seamos menos perfectos(as) y más felices.

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    ¿Por qué decides operarte?

    Como médico cirujano, siempre les he hecho la siguiente pregunta a mis pacientes antes de cada intervención: “¿Por qué decides operarte?”. Incluso, a ti que me estás leyendo ahora mismo y está entre tus planes hacerte un cambio físico, también te lo pregunto…

    Entonces, curiosamente, la mayoría de ellos me responden que, una de las razones principales por las que decidieron dar el paso, es por presión social. De hecho, puedo llegar a entenderlo hasta cierto punto, pero para eso estoy aquí el día de hoy, para decirte que si decides operarte, es porque quieres, porque deseas sentirte bien contigo mismo(a), y no porque un tercero te lo imponga…

    Recuerda siempre que nadie, absolutamente nadie tiene el derecho de decirte que luces mal, que estás muy gordo(a) / flaco(a), que tienes la nariz muy grande, entre otras críticas comunes. Porque esas, no son otra cosa que, sencillamente, críticas destructivas.

    Y como nadie es más que nadie para estar cuestionando la apariencia de los demás, mi recomendación es que hagas caso omiso y comiences a darte tu lugar.

    ¿Quieres operarte? ¡Te aplaudo por tal decisión! Pero, repito, hazlo porque te nace, porque quieres lucir un booty grande, porque deseas aumentar el tamaño de tus bubbies, o inclusive reducirlo, porque deseas perfilar tu nariz, en fin… ¡Hazlo!

    Pero que todo esto se deba a que quieres sentirte bien, a que quieres elevar tu autoestima, pero no por complacer a una sociedad que pretende, en primer lugar, darles solución a los problemas de los demás, y en segundo, a los propios.

    Cualquiera que sea la relación que te una a esas personas que emiten sus opiniones (familia, amistad, pareja), tú sigue de largo y opérate por decisión propia.

    ¡Deja de complacer caprichos ajenos! ¡Complácete a ti!