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    Dios y yo…

    Todos los días madrugo para ir a trabajar, pues me encanta levantarme a las 05:00 de la mañana porque siento mucha paz y mucha armonía al iniciar el día súper temprano.

    A esa hora, luego de mis ejercicios en el espejo, lo que hago es invocar a Dios para que todo quede en sus manos. Especialmente, si me toca alguna cirugía. Y es que no importa cómo le llames: Universo, Energía Vital, Dios… Lo importante es que existe un ser superior que nos ama, nos guía y quiere lo mejor para nosotros.

    Entonces, además de tempranera, soy autocrítica, metódica, disciplinada, holística, pero sobre todo, ¡súper feliz! Un ser humano en constante evolución, ya que, lo que hoy me funciona, quizás mañana no.

    Y en este proceso de evolución, miro más hacia el ser que hacia el ego en la búsqueda de aquello que me dé paz, tranquilidad y felicidad.

    Sigo el día a día enfocándome en el hoy, pues el pasado me deprime y el futuro me llena de ansiedad, por lo cual, lo único que puedo cambiar es este día (HOY).

    Aunque algunos días sea más difíciles que otros, nunca pierdo la fe en Dios…

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    “¡Dios nos creó perfectas! Entonces, ¿por qué las cirugías?”

    Esta es una de las preguntas que más frecuentan en mis redes, en entrevistas, etc. Y hoy, me toca contarte qué es lo que opino al respecto.

    De hecho, la idea de escribir acerca de ello, surgió gracias a un comentario de una lectora (de las redes sociales) en el que me decía:

    La mujer debe aceptarse tal y como es, porque somos hijas de Dios, y él nos hizo perfectas.

    Yo entiendo que, como dice la Biblia, “nuestro cuerpo es el templo de nuestra alma”. Pero mi pregunta es: ¿Cómo está tu casa en este momento? ¿Fea? ¿Sucia? ¿Desarreglada?

    No, ¿verdad? Me supongo que te gusta mantenerla bonita, limpia y ordenada. ¡Y es normal! ¡Es lo común!

    Entonces, ¿qué cosa más importante que mantener la “casa” de tu alma igual de bella que la casa en donde habitas? ¡Nada!

    Y si Papá Dios puso un recurso en tus manos con el cual no te sientes a gusto o te sientes insegura y hasta temes por la estabilidad de tu autoestima y amor propio, estás en todo tu derecho de cambiarlo, pues no hay necesidad de sentirnos incómodas con lo que somos.

    Así que te invito a que veas el lado bueno de la cirugía plástica… Y no porque yo sea cirujana plástica, sino porque una reconstrucción puede cambiar tu vida en un isntante… ¡Y en muchos sentidos!