• In Blog

    Dios y yo…

    Todos los días madrugo para ir a trabajar, pues me encanta levantarme a las 05:00 de la mañana porque siento mucha paz y mucha armonía al iniciar el día súper temprano.

    A esa hora, luego de mis ejercicios en el espejo, lo que hago es invocar a Dios para que todo quede en sus manos. Especialmente, si me toca alguna cirugía. Y es que no importa cómo le llames: Universo, Energía Vital, Dios… Lo importante es que existe un ser superior que nos ama, nos guía y quiere lo mejor para nosotros.

    Entonces, además de tempranera, soy autocrítica, metódica, disciplinada, holística, pero sobre todo, ¡súper feliz! Un ser humano en constante evolución, ya que, lo que hoy me funciona, quizás mañana no.

    Y en este proceso de evolución, miro más hacia el ser que hacia el ego en la búsqueda de aquello que me dé paz, tranquilidad y felicidad.

    Sigo el día a día enfocándome en el hoy, pues el pasado me deprime y el futuro me llena de ansiedad, por lo cual, lo único que puedo cambiar es este día (HOY).

    Aunque algunos días sea más difíciles que otros, nunca pierdo la fe en Dios…